“19 de Abril de 1943 (5703 del calendario hebreo). Ghetto de Varsovia, justo antes de Pesaj. Los miembros del movimiento jasídico clandestino de la calle Nalewky estaban completamente dedicados al estudio de la Torá y a llevar su estilo de vida jasídico. Pero apenas tenían lo necesario para celebrar Pesaj. Una semana antes del festival mi marido se dirigió a ellos, mientras yo estaba ocupada horneando matzot en la casa de mis vecinos en la calle Nobolefia. Con gran dificultad conseguimos un saco de harina y algunas uvas para hacer vino. Luego, un día antes de la festividad, mi marido vino a casa con doce estudiantes de la ieshivá del movimiento jasídico. Sabíamos que de todos modos pasaríamos hambre en Pesaj... Era mejor tener algunos jasidim con nosotros en la mesa. Entonces, en erev Pesaj, comenzó la rebelión del ghetto. Los cañones y las bombas, las ametralladoras, el ruido de las batallas, no se detuvieron por un solo instante. Entonces escuchamos a Rabbi Heschel Rappaport, el maestro de nuestro bunker, diciendo: "¡Es hora de poner la mesa del Seder!”.

Testimonio de Baila Scharheritz y Beth Jacob Monthly

Al mejor estilo Claudio Paul Cannigia, gambeteando cameruneses en Italia noventa pasa velozmente. Su auto esta en marcha y se detiene lentamente en la salida del playón. Sebastián, el domingo hay que ganar, grita un hincha. Ojala pibe, responde. Que Racing tenga la segunda valla menos vencida del torneo (con solamente tres goles) no es casualidad. Sebastián Saja, uno de los pilares de este equipo y de gran presente en la ¨Academia¨, cuenta sus sensaciones tras su vuelta al fútbol argentino. ¨La verdad que estoy disfrutando de haber vuelto a jugar a la Argentina, a un club grande y sobre todo que los resultados más o menos van acompañando. Así que contento por todo¨, señaló.

El hombre cuando nace es como una bolita de arcilla. Con cada aprendizaje va tomando forma. Cómo? La arcilla toma forma a los golpes, no me refiero a la violencia en sí, aunque puede haber casos donde influya. Recibimos golpes en la vida que nos dan forma. Y son mas los golpes, que las caricias, lamentablemente. Las caricias llegan una vez que la bola ya tomo forma, simplemente para detallar, dejar lindo o dejar constancia de que un lado nuestro maduró. Y cuando morimos y nos endurecemos, queda de nosotros lo que fuimos en la vida.